dimecres, 19 d’agost de 2009

Lecina


Ya no recuerdo las veces que he estado en Lecina pasando unos días de verano, pero son ya unos cuantos años.

Si no tuviese unos buenos amigos José Mª y Lina, que son los dueños de una preciosa y acogedora casa en esta localidad del Sobrarbe, en la provincia de Huesca, seguramente no hubiera conocido jamás este bonito rincón de mi país.

Tiene una belleza áspera, dura, salvaje, magnífica.

Tiene encanto. Un encanto diferente. Seguramente porqué José Mª y Lina, tienen el don de la hospitalidad en mayúsculas.

Seguramente porqué muy cerca, está uno de los santuarios del “quebrantahuesos”.

Seguramente porqué hay una cantidad notable de cabañas de pastores hechas de piedra y que convertidas en maquetas a escala, se pueden ver en un pequeño local del pueblo a modo de exposición permanente.

Seguramente por las partidas de “guiñote” en la plaza.

Seguramente por la excelente cocina de su casa rural “La Choca”.

Seguramente por su “encina milenaria”, un espécimen digno de ver en toda su imponente belleza.

Seguramente por el río Vero, por los cañones que ha formado su cauce, por su cielo plagado de estrellas que se pueden ver magníficas, gracias a la escasa contaminación lumínica.

Y sin duda….

Por las veladas junto a unos queridos amigos. Su hospitalidad, su generosidad y su calidad humanas, hacen de Lecina un lugar al que se añora volver.

Hasta pronto, Lecina!.